Recuerdo y motivo.


La entrada anterior, con el anti comercial del Shampoo, tiene que ver con un viejo trabajo en la materia de Radio, en donde hacemos burla o una sátira de un producto, en este caso, los champús para distintos tipos de cabello, y según el género de la persona. ¿Para qué batallar en encontrar el champú para tu cabello particular, si tienes uno solo para todo cabello?
     Y bueno, ya que expliqué un poquito la dinámica de esta actividad, se preguntaran por qué lo publiqué. Pues bien, el jueves por la tarde fui a la nueva escuela de locución “Voces”, en donde me enteré que mi profe estaba dando clases. Lo último que supe de él era que andaba en la ciudad de México.  Así que, al enterarme de su regreso aproveché mi tarde libre para saludarlo. Llegué y no me reconoció. Claro, después de 10 años de no vernos… le dije mi nombre, y que de una generación de “Voice Connecting” (antes así se llamaba la escuela de locución), era la más chica: o sea, tenía sólo 11 años. Y me dijo: “ah, ¡Sarita! Si me acuerdo de ti, pero no te reconocí”. Platicamos por casi una hora sobre nuestras fortunas y desgracias, y me quedé de oyente a la clase de las 7 pm. Dos horas reviviendo viejos tiempos. Ejercicios de calentamiento de garganta, respiración y el cómo tu estado de ánimo se proyecta en la voz (definidamente). A pesar de participar poco (por ir sólo de oyente), me la pasé bien, fue divertido y llegando a casa no pude evitar revisar en mi librero y sacar mi folder lleno de actividades y apuntes acumulados de aquellas clases que tomé en el Voice. Y claro, en mi lap busqué algunos de mis audios viejos, y no tan viejos, y fui a dar con este anti-comercial. Claro, habría que adaptarlo en cuanto a tiempo, porque es muy largo, tendría que durar de 20 a 30 segundos aproximadamente. Total, que fue la euforia de los recuerdos la que me hizo publicar el post anterior e invitarlos al MySpace.
     He de decir que trabajar con la voz es padrísimo, y se trata de una actividad que requiere disciplina, educación en el manejo de la voz, en sus cualidades, como lo es su timbre, dicción, volumen, velocidad, ritmo, entonación, inflexión, pausas, respiración, modulación, resonancia, naturalidad y énfasis.  
     Y antes de despedir este post, no he dicho el nombre de “il mio professore”: Armando Gutierrez. Si les es familiar el nombre, lo escuchaban en Magia 101.
    He aquí entonces, el motivo del post del anti-comercial. ¡Hasta pronto!

Comentarios

  1. Si, una maestria eso de modular la voz para todos esos anuncios y las locuciones en radio..
    besos y feliz semnaa!

    Loca por lo tacones

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