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Mostrando entradas de septiembre 12, 2010

Cuarta noche

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¡Puta madre!, el mañana no llegò...

te esperè tanto que ya hasta es la quinta noche...

shit!

Tercera noche

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Mañana...
Ya mañana...

Por fin mañana...

No màs espera...

Mañana...

Segunda noche

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Comencé la jornada con una terrible intolerancia a toda pareja que veía en el camino. Era insoportable mirar. A donde quiera que volteara, un abrazo, un jugueteo, un beso, todas esas expresiones ensordecían a mi cabeza. Fue inevitable recordarte. Tuve que huir, alejarme y desaparecer de los ojos ajenos, curiosos por saberme dónde estoy. Me escondo de ellos para que no me vean sin ti, que no se den cuenta de que te extraño por mis malditas lágrimas, por mis manos inquietas y la mirada clavada al cielo, dibujando tu silueta. Tuve que distraerme con lo que fuera. Hice hasta lo imposible para no sufrir más la falta de tu cariño. No podía torturarme más. Pero ha llegado la noche, y tu imagen se vuelve insistente, me asalta tu mirada constante, tu boca ansiosa que no deja de llamarme, esos labios que pronuncian mi nombre, y aquellos brazos extendidos que no se cierran. Se rehúsan. Desean que caiga rendida ante ellos… que me deje llevar y me adentre en tu aroma imaginario, en tu inmenso amor…

Primera noche

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Me prometí no comer chocolate… pero no pude resistirlo. Busqué desesperadamente la manera de llenar este vacío profundo que me cala hasta los huesos.
Es el primero de cuatro días y ya me pregunto si podré sobrevivir a tu frio ausente.Ni la persona que se sentó a mi lado en el autobús pudo suplantar el silencio que me ha rodeado esta noche. Y temo que las próximas noches sea peor…
El ruido citadino fue sordo, las luces opacas, sin frio ni calor. Todo estaba inmóvil.Me sentí débil y tan sola en medio de aquella multitud, ansiosa por llegar a casa. Pero… ¡ah!, sin fortaleza, mis pasos fueron lentos, pero seguros, para cuando llegara, me tendiera en mi cama y me quedara dormida y así poder encontrarte en mis sueños para no extrañarte más…¡Maldición!, pero he comido chocolate… me costará trabajo hacerlo, y el tiempo se detendrá y volveré a preguntarme, dando vueltas sobre el colchón, si podré ser paciente hasta el día en que regreses…