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miércoles, 21 de julio de 2010

DE TODO UN POCO, SIN CONEXIÓN A LA RED, Y SIN SALIR DE CASA…

Mas que para pasear al perro al parque, haciéndoles saber a los demás perros (por instinto, obvio) que ese parque es territorio suyo, marcando todos y cada uno de los arbolitos al alzar cualquiera de sus cuartos traseros.

No he salido a vacacionar como es debido. Pobre de mí. Seguro habrá quienes me tengan lástima. Aplastada en el sillón, leyendo las copias de los diversos artículos de “Comunicación y Sociedad” y demás publicaciones relacionadas con los estudios en el terreno de la comunicación, y no por ñoñería, sino porque me llevé la materia de “Seminario de Investigación en Comunicación”. Va de “nuez” la expresión, “y no por” huevona, “sino porque”, al final del semestre, la carga de trabajados se tornó pesada, densa, terriblemente estresante, de esas que te dan ganas de mandar todo a la chingada, de decir “me vale madres”, pero que sabes que tu conciencia no te dejará tranquila y te torturarás, entre maldiciones: “¿Por qué no me esforcé para liberarme de esa materia? ¡Jolines!” (O: “¡Chingao!”, según la expresión que más les guste).
Ya decía: y no por huevona, sino porque al final, un chingo de trabajos finales que, al ser de cada materia, hizo que me concentrada más en ellos, que en su mayoría, eran en equipo, y descuidé “Seminario…”, cuyos trabajos personales no me fueron posibles realizar a falta de tiempo (nótese el cambio de léxico, de una vulgar con “chingaderas” a “formal”). Otra vez diré: “¡jolines!”, por este cambio en la redacción. De repente me agarra la locura… creo que NO salir de casa no me ha dejado nada bueno, a pesar de des-saturarme de tanta información en estudios de comunicación, distrayéndome con ejercicios cardiovasculares (digo, tanto estar sentada leyendo, no quiero músculos flácidos… este ego… por cierto, ¡saludos a Ego!... por aquí pueden pasar).

En fin, aparte de ejercicio, lecturas ociosas de revistas arrumbadas desde el año pasado, en el viejo librero, obsequio de papá, que se está desplomando. Si, se tratan de esas revistas (clásico), cuya portada llama tu atención, ya sea por la foto o la temática, y que decides comprar porque son días “libres” para ti, así que podrás aprovecharlos en hojear su contenido. Casualmente o por coincidencia, destino o mala suerte, a partir del día siguiente, la chamba tortuosa parece no terminar nunca. Hasta que por fin, al cabo de un año (o si tienes suerte, en menos tiempo), te dedicas a descansar, de perdido, una tarde, sin hacer absolutamente nada mas que, leer por fin aquella revista.

He de confesar, no ha habido otro factor importante de distracción, y no por ello digo que sea “perjudicable”: Internet (bueno, depende de cómo se use).
Hoy se cumplen cinco noches sin conexión a la red. Justamente el viernes 16 de julio, tenía pensado sacar mi primer podcast “De fin de Semana”, con el objetivo de promover el quehacer cultural (y no tan cultural) en nuestra “bella” ciudad. Por si se quedaron en casa como yo, pero que no tienen que presentar un extra, y si están aburridos, presentarles en este podcast alternativas para levantarte del sillón. ¿Una conspiración? Tal vez no era el momento de que aun saliera el podcast… ¿o es indeseable? No lo sé y no me interesa por ahora… hasta no escucharlo, no juzgarlo. En fin. Dejemos de lado las divagaciones.

Creo que tanto ha sido mi encierro, que tuve que ver el calendario para saber qué día fue viernes (el número, la fecha para ser precisos, no queremos confusiones), y que me he traumado con Marco di Mauro y “Mi vida sabe a ti”. Mmm, ahora que lo pienso… ¿cuál es el sabor de mi vida?*
Perdón, más divagaciones.

Además de las visitas de mi novio, una que otra escapadita de fin de semana no se han hecho esperar en estas vacaciones, donde se habla de todo y nada a la vez. Curiosidades de la vida propia, personalidad, sexo y demás perversidades que no es posible manifestar a mentes castas y puras.
Ya que he mencionado a mi novio, me dice “ñoña” por estudiar un segundo idioma en vacaciones… los “infaltables” cursos intensivos por parte de la universidad. Afortunadamente inglés lo he acreditado (que, la neta, no sé ni madres… bueno, me defiendo tantito, me pregunto cómo carajos lo pasé), y ahora me he dado “el lujo” (entre comillas porque por fin se me hizo después de meses de desidia) de “parlare italiano”.*

-Ciao! Io sono Sarax, e ho venti anni.

Y para no perder la práctica, recibo mensajes como el siguiente:

“Ciao! Come stai? Ti va bene? Come ha statto Il fine settimana? Ti ho chiamato moltissime volte e non mi rispondi. Salutti!”

¿Desaparecer a propósito? No. Cuando no estoy leyendo para Seminario, fortalezco mis bíceps o estoy estudiando sax, el cual por cierto debo seguir dándole duro para las próximas presentaciones. No se preocupen. Les avisaré con tiempo… cuando tenga Internet y saldo. Digo, la última vez que quise abonar, la carga mínima era de 70, y me faltaban 10 para completar. ¿Internet público? No gracias, ahora nueva fobia a que mi USB se queme en alguno de esos cyber virulentos. Ya me pasó una vez… y no quiero que lo mismo le suceda a mi USB que puedo utilizar como reproductor MP3. ¡No, eso nunca!
Antes de irme con mi perro a pasear (situación en donde he puesto en duda quién saca a pasear a quién) tengo que decir que, aún sin “telefonía móvil” ni Internet, no me agüito ni siento que el mundo se acabará, ya que al alejarme de la tecnología, me he dedicado a cosas que de verdad ameritan atención… como el mueble que tuve que pintar (restaurar) para colocar mi televisor que, curiosamente, nunca enciendo. Mmm, hace falta. Fíjense nada más: no internet, ni mensajes ni llamadas, ni tele… ¡por dios! ¿Cómo he sobrevivido? ¿Cómo es posible que ahora, después de varios días, prendo la compu y me pongo a redactar estas líneas, las cuales no serán publicadas enseguida de que escriba el punto final? ¡Jolines, más jolines! Estas líneas tendrán que esperar para ser publicadas. Por lo pronto, no se desilusionen (fecha de redacción: domingo 18 de julio 2010).

Ahora entienden el por qué no he comentado en sus blogs ni he mandado correos (bueno, les mandé varios la última vez que me conecté, tal vez muchos, a comparación de lo que “normalmente” envío).
Sean felices y les mando saludos desde el otro lado de la pantalla donde se presenta este texto largo que están a punto de terminar de leer, obviedad de mi prolongada ausencia también por escribir.

Notas antes del fin:

-Sufro de embotellamiento cerebral. Leer de todo un poco ha hecho que razone de otra manera, mezclando la teoría de la comunicación de masas con las caricaturas de Trino; las relaciones maritales con las distintas razas de perros. Mézclese como, cuando y donde sea.

*¿A qué sabe mi vida? Déjenme lo pienso, y luego les digo…

*No mencioné que cuando a “alguien” (no recuerdo a quién… mmm, creo que eso es bastante obvio) le platiqué de que me metí a estudiar italiano, me vio con cara de “¡No mames!”, y dijo:
– ¡Pero si se parece al español!-, como tratando de decirme: “No tendrás que esforzarte en aprender. No entiendo por qué malgastas tu tiempo de esa manera, idiota”.

Sean peras o manzanas, a mí, me vale madres.

¡Hasta pronto!

Pd. Sin exageraciones en el presente texto. Muchas gracias.
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