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Mostrando entradas de febrero 28, 2010

Cuando hablamos...

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Por: Ileana Adame, Angèlica Contreras y Sara Lozano
“Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad”.
Confucio

El lenguaje nos lleva a traspasar las barreras de la comunicación, ampliando nuestro acervo verbal. El que sea amplio habla bien de nosotros, nos llaman “cultos”, viniendo de la palabra ‘cultura’, que permite a alguien desarrollar su juicio crítico, modo de vida y costumbres.

“El lenguaje oral es un sistema estructurado de símbolos que cataloga los objetos, las relaciones y los hechos en el marco de una cultura”.
(http://www.rmm.cl/usuarios/nsufan/doc/200807051600490.Desarrollo_del_Lenguaje_Oral_2.ppt#258,3,Definición de Lenguaje Oral)
Hoy en día es necesario definir cómo hablan los jóvenes y la sociedad en general para explicar de una u otra forma el gran cambio cultural y social por el que nos vemos afectados diariamente.
Las diferencias del habla se deben no solo a la falta de educación que existe en la sociedad, sino también al lugar en el que las p…

"Frontera" con CALIDRA (secuencia)

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BLACK & WHITE!

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"Haciendo el aseo"


"Cenicienta no recordò dònde coños dejò su zapatilla"


"Una puerta"

Regla de etiqueta a la hora de la comida

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A las 12 del día ya estaba frente a las puertas del Aula Isóptica de la Unidad de Estudios Avanzados, donde se llevaría a cabo la premiación del concurso: “Cartas de amor y amistad”. No gané. Tampoco mi ex profe de sax. Ni siquiera obtuvimos una mención honorifica. Quedamos de intercambiarnos las cartas, para ver qué tal escribimos, pero me di cuenta de que perdí su correo. Al cabo de una hora, me dirigía al Buffet don Antonio. No tenía tanta hambre, pero fue con la intención de no comer a las carreras. Frente a mí una señora de edad avanzada se sentó. No había más mesas disponibles, y donde yo estaba, aun quedaban tres sillas disponibles. Saludó amablemente y me dijo: “buen provecho”. Casi enseguida, me apoyé un poco en la mesa para comer más a gusto. De repente, como si se tratara de mi propia madre, esta señora, casi pegando el grito en el cielo, cual si hubiese visto un ratoncito escabullirse entre las mesas, exclamó: “¡No pongas los codos sobre la mesa! Es de mala educación.” No…