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Mostrando entradas de enero 24, 2010

"Maldiciòn". de Miguel R. Seisdedos

Alcohol canalla, maestro de horrores,
que vas con disfraces de bellos colores
y sabores raros y sabores fuertes,
sembrando locuras y sembrando muertes...
Forjador de infamias e intoxicaciones,
fuente de miserias, padre del delito,
sombra de cerebros y de corazones,
¡sè siempre maldito!
Porque en ti se encuentran todos los venenos
y haces criminales de los hombres buenos;
porque en puñetazos cambias los cariños;
y antes de que nazcan dañas a los niños;
por lo que denigras, por lo que encenagas;
por lo que destruyes, por lo que embruteces,
por lo que provocas y por lo que estragas...
¡maldito mil veces!
Porque unges los labios con mofas e injurias;
y enciendes las carnes en sed de lujurias;
porque abres las puertas de los calabozos
y pudres la sangre de viejos y mozos;
porque te devoras los pobres jornales
y en càtedra y templo truecas el garito;
porque desarrollas instintos bestiales...
¡sè siempre maldito!
¡Tù engordas con mugre la infame baraja!
¡Tù hacia el fratricidio mueves la navaja!
¡Tù todo lo afeas y t…

Encuentros con una nariz (borrador) (taller de literatura eròtica)

Imagen
No hay nada como mirar… observar detenidamente. Nos topamos con objetos tan cotidianos, los cuales forman parte de nuestra existencia, y que fácilmente recordamos por su textura o color. Pero nunca por su olor. Lo que hoy vengo a contarles, es el encuentro que tuvo una nariz con objetos que estaban a su alcance, con los que más convivía, volviéndose parte de sí, como lo son los hermanos y hermanas. Por ser una nariz, sólo puede guiarse con los olores… solo así puede percibir el mundo.
La nariz estaba decidida a prestar más atención para desarrollar su sentido ya que, aún valiéndose sólo de éste para ser ella, siempre está acompañada de los ojos, la lengua y el oído. Pero en esta ocasión se atrevió a aventurarse sola, apartándose de los demás sentidos.
Se acomodó sobre el colchón matrimonial para trabajar a gusto. Le pidió ayuda a los “gemelos” ojos, y a su amigo íntimo, el tacto para que le pusieran enfrente distintas cosas materiales que se encontraban en aquella habitación desorde…

Hoy entendí que:

No puedo ser una de esas personas que no les gusta estar sin hacer nada... que siempre tienen que estar haciendo algo. Si no hacen algo, se desesperan.

Pero a mì me gusta ese tiempo de estar "sin hacer nada", porque no estoy "haciendo nada": estoy descansando (despuès de mucho quehacer, mi cuerpo lo requiere).

Muchas gracias.