Desenpolvándome...

Heme aquí, de nueva cuenta. Abriendo otra vez mi mente, llena de dudas, contradicciones, confusiones, divagaciones, felicidades, tristezas, enojos.

Diminutas preguntas que no hayan respuestas… o se hacen las mensas para no encontrarlas. No quieren enfrentarlas. Mejor que ni se encuentren, si no una terrible batalla podría desatarse en esta pobre, pequeña, inquieta y confusa mente de su servidora.

Aquí estoy de nuevo, mis fieles lectores, después de una larga ausencia.
Esta mañana desperté con un dolor de cabeza. Creo que es normal después de las primeras líneas de este post. Y no sólo eso: tantas cosas han pasado, entre ellas, que en la última excursión para la grabación de “Contacto Natural”, mi cámara fotográfica (si, esa con la cual he tomado y he publicado algunas fotos en este blog), ha muerto.
Eso me puso muy mal, porque no habrá fotos nuevas… bueno, si tomé algunas (precisamente de la última excursión) antes de darme cuenta de que había cometido un grave error: la puse en mi bolsillo trasero. Si, lo sé: ya mi novio me regañó por semejante estupidez.

Hablando de mi novio… se quedó con mi “mouse” en forma de carrito. Qué incómodo trabajar así en la lap. Tendré que enviarle un mensaje para que no olvide llevármelo.
¿Qué más? Bueno, que el concierto del Ensamble parece que fue del gusto de muchos en la Feria Universitaria… no estoy segura de si será mi último concierto.

Ayer saqué prendas “vintage” (unas botas londinenses de 30 años y una falda de 25), obviamente en excelentes condiciones.
He cambiado el color de mi cabello… ahora es cobrizo en lugar de mi castaño oscuro. Por fortuna no es un cambio drástico… no me agradan del todo ese tipo de cambios.

Pero bueno, he decidido escribir estas líneas para que sepan, queridos lectores que aun sigo viva, no vaya a ser como cuando me quedé cómodamente dormida en el pasto de la uni, y los de tercer semestre le decían al profe Joel, de periodismo, que hicieran una nota sobre “aquella muchacha muerta sobre el pasto”.
Angie me dijo que cuando desperté y me estiré, exclamaron algunos: “¡Miren, está viva!”
Un compañero de mi novio, le dijo que debía vigilarme, porque no podía quedarme dormida en público… ¡qué vergüenza!
Cuando hablamos, le dije que me dolía un chin… la cabeza, y que dormir era lo mejor, ya que después vendrían dos horas intensas de estar frente a una Mac.
Me dijo que era el equivalente a quedarse dormido en la calle, en la ciudad, afuera de la uni, pues. En palabras suyas. Cuando le dije que cuando estaba en la prepa, me quedé dormida en la balaustrada del jardín de San Marcos por casi una hora (aquí en la uni fue casi el doble de tiempo), se quedó callado, y su mirada fue como de: ¡estás demente!

En fin, ustedes ya me juzgaran, queridos amigos, fieles lectores, compañeros blogueros (y los anónimos), sean todos ustedes bienvenidos a este blog.
Por lo pronto, iré a reencontrarme y a no discutir tanto con mi mente, que luego comienza a sentirse adolorida, y eso no me conviene si debo estudiar estadística… ¡no!, malditas fórmulas…

Pd. les dejo las fotos de la excursiòn, en la Estaciòn Biològica de la UAA








Comentarios

  1. Hola! que lástima lo de tu cámara! yo cuando estudiaba en la uni y en la prepa también me quedaba dormida en todos lados...jaja ya no... y lo extraño. Deberías enseñarnos esas prendas Vintage que te encontraste!!!

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  2. Es bueno que sigas viva.

    ...y sí, sí estás demente.

    Reverencia.

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  3. quiero ver el color de tu pelo!
    yo también estoy pensando en cambiarmelo!
    Un besazooo

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