¿Me prestas?

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El dinero no hace ni compra la felicidad… ¡pero como ayuda!

Diría que pedir dinero va en contra de mis principios… pero me estaría contradiciendo.
He pedido dos veces esta semana. La primera para un gusto… un libro. La segunda para una necesidad: comida.
Si me hubiese negado rotundamente a pedir dinero, me hubiera alimentado con el libro. Metafóricamente, con los conocimientos que adquiera de él o porque me haga viajar sin despegarme del sillón.
Literalmente, lo hubiera hecho trocitos, lo sazonaba y me lo comía. Aunque para ello hubiera tenido que asaltar una cocina, y ya en una cocina, no tendría caso cocinar un libro. Mejor me robo la comida. Pero robar va en contra de mis principios…
¡Oh!, he aquí un circulo vicioso… o una reacción en cadena. Una cosa conduce a otra. Inevitable.
Dos situaciones, pero de pedir a robar, prefiero pedir. Lo pagaré después.

Comentarios

  1. ¿Y cuál era el libro?

    Pa'ver si valió la hambreada...

    Reverencia.

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  2. a estas alturas, ya no recuerdo qué libro era...

    saludos.

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