LA PRIMERA DEL 2010

Dos semanas de vacaciones, no fueron mucho que digamos, pero puedo decir que me tomé un merecido descansito, viendo películas, leyendo y haciendo ejercicio, actividades que relajan mucho. Claro que también tuve que lavar mi ropa, limpiar mi cuarto, bañar al perro, ayudar en el quehacer doméstico y limpiar el baño (cosa asquerosa).
Pero claro, disfruté de la Navidad y recibiendo al 2010. Espero que ustedes igual, y por supuesto les quiero desear mucho éxito en sus proyectos. Nunca digan que no pueden sin antes haberlo intentado.
Los dejo con esto que escribí en uno de estos días de “vagaciones”:



DE LAS COSAS QUE NOS ENCANTABAN Y OTROS RECUERDOS QUE ENCONTRÉ EN EL ARMARIO



Los años pasan… el tiempo transcurre. Con el paso de éste, nos damos cuenta de las muchas cosas que han cambiado y que hemos cambiado.
En diciembre del año pasado, es decir, no hace muchos días, me encontré con un amigo en el centro. Me pidió que lo acompañara a Correos de México. Enviaría una carta o algo así. Compró su estampilla postal, lo que me hizo recordar cuánto me gustaba enviar cartas, y lo mejor: recibirlas.
-Ahora mando e-mails-, le dije alegre mientras esperaba a que terminara de arreglar su correspondencia con destino a México. A punto de retirarnos, vio en el suelo una envoltura con estampillas, señal de que alguien había abierto ahí su paquete y no se molestó en tirarlo a la basura o reciclarlo. Mi amigo lo levantó y despegó una de las estampillas con un torito de papel. – ¡A mí me encantaban coleccionarlas!- exclamé.
-¿Y ahora no te encantan las cosas que te encantaban? En broma le respondí que ahora me encantan las cosas no aptas para niños, sino para adultos… ja ja.
Continuamos caminando y nuestra conversación cambió de rumbo. Hasta llegar a mi casa, en el silencio de mi habitación, me puse a pensar en ello, y es por eso que me decidí a escribir estas líneas. Surgen nuevos aparatos; la tecnología avanza junto con la ciudad y por supuesto, conlleva a su población… como los celulares. Mi profe de sax lo dijo: “Son un mal necesario”.
O como cuando le dije a mi amigo que envío e-mails, y no cartas, que aun cuando doy regalos, las tarjetitas las hago a mano. No me gustan las virtuales ni diseñar en Photoshop… al menos no cuando se trate de algo tan personal.
Uno como persona crece, y dejan de interesarte y/o gustarse ciertas caricaturas, ciertas colecciones o ciertos hábitos, ya sea por la madurez que vas adquiriendo o por las mismas circunstancias del entorno. Mi hermana por ejemplo, coleccionaba estampitas, tarjetas, tazos, posters y demás cosas de Dragon Ball (¡¡¡quién no se acuerda!!!), hasta que un día me dijo que regaló, si no toda, parte de esa colección. Yo aun tengo de Ranma ½, Sailor Moon y Pokèmon. Aun los conservo porque me hacen recordar lo fan (en especial de Pokèmon… ¡vaya obsesión!) que era de esas series anime.
La colección que ha perdurado, que ha sobrevivido doce años, es mi colección de tarjetas de teléfono. Es raro encontrar alguna abandonada en cualquiera de los teléfonos públicos distribuidos en la ciudad. Ya con la tecnología de los celulares, con traer una tarjeta para el público… que digo tarjeta, con traer uno de esos telefonitos portátiles… ¿para qué necesitas una tarjeta? Y si por ciertas razones de que no traigas crédito, olvidaste tu cel en casa o se descargó la batería, cabe la posibilidad de traer algunas monedas en el bolsillo y utilizar un teléfono de monedas. ¿Pero una tarjeta? Para esas gracias compras el saldo para tu cel. Aprovecho la pausa: si tienen tarjetas de teléfono olvidadas (de casualidad) y que ya nos las quieran, pueden dármelas.
Continúo con mi charla, ya hice mi comercial: explorando en mi armario, aparecen envolturas y cajas de regalo para reutilizar; plumas que ya ni tinta tienen y porta-lápices improvisados con latas de frijoles. Descombrando, encontré un cofrecito que, mucho tiempo atrás, se me hacia gigante y pesado (¡vaya!, retrocedí mucho en el recuerdo), y que ahora lo veo, tuve que preguntarme… “¿qué guardaba ahí?”
A ese cofre le puedes poner un candado. Aprovechando esta cualidad, guardaba “mis más íntimos secretos”: cartas y diarios. Ahora, sólo guardo chucherías. “Lo antiguo cambió de residencia”, y ahora están distribuidos en otro cofre más pequeñito y en cajones.
Guardaba celosamente todos esos detalles bajo un enorme candado, con la llave secretamente guardada… tan secreta que a veces se me olvidaba dónde diantres la había guardado. Hoy, ese candado lo uso para proteger mis cosas en el casillero mientras estoy en mi clase de natación.
De que aun escribo en diario, aun lo hago, de hecho las libretas se volvieron más grandes y la letra más pequeña.
Detrás de mí, de donde me pongo a escribir en mi lap (de las hojas a una pantalla), tengo una vitrina con mi colección de carritos Hot Wheels, a los que se acoplaron Maisto. También diré que me encantaba coleccionarlos, así como pósters y demás cosas que tuvieran que ver con autos, y en el 2005 tuve mi propio juego de Need For Speed: Most Wanted. “Eso es para niños”, me decían. Tú deberías jugar con muñecas”. Y aún conservo mi colección de éstas, sólo que no son tantas como los carritos. En estas vacaciones retomé el Need.
“¡Tiempos aquellos!”.
Aun sigo disfrutando armando (virtualmente claro), y diseñando mis propios vehículos.
Recuerdos y más recuerdos. No podrán negarme que les pasa lo mismo. Mirando atrás, vienen más y más vivencias que aun nos hacen sonreír… o llorar.
Las tarjetas de teléfono seguirán guardadas en una cajita verde que les he otorgado, esperando que nuevas se integren a la colección. Hasta que no se extingan no dejaré de coleccionarlas… porque aun me encanta lo que me encantaba.
Y para concluir: conservaré mi estampilla del torito.
Muchas gracias.

Comentarios

  1. Estas cosas de la nostalgia son propias de la época, ahora que se incuban los propósitos que se archivan en muerto a medio año y en olvido en 12.
    Ojalá que no. Qué chido lo de los carritos.

    Suerte y feliz año

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  2. Jajaja Need for Speed...

    Un saludillo...
    Ta.

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  3. te ríes del nombre del juego o de que lo juego???

    tmb t mando saludos.

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