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viernes, 15 de enero de 2010

El brasier

Aun con los dedos entumidos, me dedico a escribir estas líneas, ya que, lo que me pasó esta tarde, fue vergonzoso, y espero que (a las chicas) no les suceda lo mismo.
Decidí comer en Soriana antes de ir a mi curso de inglés. Fui al buffet San Antonio, donde la comida sale rica y barata. Pagué mi “buffet de estudiante” y me aproximé a la mesa donde sólo había una chica, ya que el resto estaban ocupadas. Al cabo de unos minutos, llegó un señor, de quien después de intercambiar preguntas y respuestas, supe que es maestro de italiano en “nuestra máxima casa de estudios”. La chica terminó de comer, diciéndonos “buen provecho”, y partió.
Ya eran casi las tres de la tarde. No pude comer más porque un “speaking exam” me esperaba, y quería ser puntual cosa que, al menos en este curso, me ha resultado difícil. Me despedía del maestro después de invitarme a aprender italiano, cuando, descolgando mi chamarra de la silla, un brasier quedó a la vista, colgando del mueble. “¡Oh cielos!” (o algo similar) exclamó el maestro al ver aquella prenda íntima. No supe ni qué onda. En primera instancia, creí que se trataba de otra prenda, y que la chica que estaba antes sentada la había dejado (fuera lo que fuera) hasta que, después de la reacción del maestro, lo vi con mayor claridad: era un brasier… ¡y era mío! Me hice la desentendida y lo guardé en mi morral. Salí casi corriendo (por poco me voy sin pagar unos jabones naturistas).
No pude evitar preguntarme: ”¿Y cómo llegó ahí el bra?”.
Pues bien, cuando tomé la chamarra de mi cuarto, la cual estaba colgaba en mi caminadora, debajo de la chamarra se encontraba el brasier, y con el ganchito se atoró en el interior de la chamarra.
Rápido, tuve que ir a mi clase, y en el camino iba comiéndome mi postre. No iba a terminármelo delante del profe después de lo ocurrido. Llegué quince minutos tarde. Por los nervios del speaking, (que apenas iba a hacerlo) me dieron ganas de ir al baño. En el trayecto, un señor me dio alcance, bajando las escaleras. ¡Era el maestro de italiano!, y al verme, me saludó con una sonrisita en su rostro. Si me recuerda, será “gracias” al brasier que vio en la silla mientras comía.
Deseé que me tragara la tierra en ese instante, pero por otra parte, soy afortunada porque el bra no se atoró por fuera (si: soy muy despistada: una vez se me atoró papel en el pantalón y lo llevaba también colgando… estaba limpio no se asqueen). Si eso ha pasado, medio Aguascalientes me hubiera visto con una brasier colgado en mi hombro.

Gracias por leerme. ¡Que tengan un excelente fin de semana!!!

2 comentarios:

  1. jajajaja

    no entendí "y en el camino iba comiéndome mi profe"

    Saludos

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  2. Creo que no me he sometido por descuidos así a situaciones vergonzosas (toco madera...). Chale...

    Y ahora que lo recuerdo, ¿qué tal quedaron las diapositivas que tomamos en la feria de las calacas? jaja después de tanto...

    Ta.

    ResponderEliminar

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