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Explorando en la red, uno se encuentra con tantas cosas, entre ellas (por supuesto:) más blogs.

Recordé cuando en la secundaria, como parte del tema, diseñamos nuestra propia página web, la cual expiraba 30 días después… a menos que pagaras por mantenerla. Yo anhelaba que hubiera un espacio GRATUITO (yo y mi tacañería) para publicar mis poemas ya que, a esa edad (entre los 12 y 14 años) fue el tiempo en que me dedicaba a escribir con versos mis pensamientos y sentimientos. Hoy, esa etapa “sensible” ha pasado… bueno, esporádicamente los sentimientos brotan y llego a escribir unas líneas tiernas y/o intensas.

Mi sueño de tener un espacio GRATUITO, por fin (después de varios años) se hizo realidad: nació mi blog. Nunca imaginé tener uno, ya que venía a mi mente un fuerte compromiso por publicar, si no diario, al menos, lo más seguido posible, es decir: ser constante. Al principio, casi por un mes (o más) no tenía nada interesante qué publicar. Ahora, encuentro material de todo: fotos, información, anécdotas y demás cosas minúsculas que pudieran parecer absurdas o que fueran motivo de exclamaciones como: “¡¡¡¿¿¿Y eso qué…???!!!”

Remontándome al inicio del blog, pensé en lo que tenía que publicar. ¿Qué seria? ¿Varios temas o definir uno? Y si definía uno… ¿cuál? Si lo hacía de un tema, iba a tener un público específico, cosa que no esperaba en realidad: pretendía que fuera del gusto de todos. Por lo tanto, hice algo así como los menús: escribo y hago de varias cosas para que uno tenga de dónde elegir.

Navegando en Internet, he encontrado todo tipo de blogs: por ejemplo el que hizo una maestra (no recuerdo la asignatura que imparte, tal vez Español) donde publica las tareas encargadas, el tema que vieron ese día para los alumnos que no pudieron asistir no se queden con la interrogante “¿Qué vieron o hicieron ayer?”, y demás cosas detalladas (creo que hasta las guías de los exámenes).

Otros blogs no contienen nada académico: relatos eróticos y confesiones de gigolós, además de “ninfas en la cama”.

Para todos los públicos y de todo el mundo (desde España hasta Bogotá, pasando por México claro), es en los blogs donde tenemos contacto con el autor al momento de dejar un comentario en alguna de sus entradas. Algunos blogs son descubiertos por periodistas o escritores y solicitan al autor o autora del mismo para que trabajen o colaboren en su medio (periódico, revista, etc.). Y otros, se vuelven blogs tan populares, que hasta sus links son publicados en revistas para que los visites y te empapes más del tema que trate la revista.

El ciberespacio de los blogs es tan extenso que parece infinito. ¡Y esperen todavía a los que no han hecho uno y pretendan hacerlo!

La ventaja que nos ofrecen es un espacio gratuito (a excepción de pagar el servicio de Internet en el hogar por ejemplo, o en un público) para poder expresarnos y, de alguna manera, comunicarnos con el otro. Porque, (al menos he adoptado el lema): “Escribir es dialogar con el lector”. Algunos me dirán que sólo escriben tonterías pero… ¿por qué motivo?

Vamos dejando las páginas de papel y nos sentamos frente a una computadora para “sacar lo que traemos dentro”: lo que pasa en esos momentos por nuestra mente; algún disgusto o queja, pero también buenos pensamientos y en lo que somos buenos o talentosos… por ejemplo, la fotografía. Y la gran satisfacción que nos deja… es que tengamos seguidores-lectores.

Muchas gracias.

Comentarios

  1. Esta entradaen particular está un poco enredada, pero este blog es muy disfrutable y fresco.

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