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miércoles, 7 de enero de 2009

Sex-Shops

BÚSQUEDA

Sin una idea clara sobre el tema a reportear, decidí lanzarme a Torre Plaza Bosques, “a ver qué cosa interesante o curiosa encontraba”. Puse a trabajar a mis neuronas, viendo todo alrededor. “¿De qué haré mi reportaje?”, me preguntaba constantemente.
Nada interesante en la planta baja. Al subir al primer piso, no perdí de vista ningún local (ni los cerrados) en la búsqueda de mi trabajo. A punto de rendirme, el local once llamó mi atención: una tienda con apenas cuatro años de haber sido inaugurada, con cristales que dejan todo a la vista, donde la entrada a menores de dieciocho años no es permitida… fácilmente podría ser confundida con una sex-shop: Kamasutra.

“ACERCATE AL CUERPO Y TOCA EL ALMA”
Como en su folleto lo dice: “Kama ha sido venerado como el dios hindú del amor. Sutra se refiere a un narrativo, manual o guía. También combina filosofía y psicología”. O sea que es una guía del amor, y como me dijo la dependienta del lugar, Marta Elena: “`ésta no es propiamente una sex-shop, sino una tienda de amor”.
Un local pequeño, pues apenas cabíamos y teníamos que andar con cuidado para no tumbar nada de lo que se encontraba en las mesitas.
Como dijo Marta, “se trata del amor en la pareja. Aceites para masajes, cremas, pinturas de chocolate y lubricantes para estimular y avivar el amor”.
Pude observar que también vende sus kits especiales, tipo “El luna mielero”: aceites, esencias, lubricantes, polvos, velas, entre otras novedades “sensuales” para “que la pasión reine”, hechos con “ingredientes cien por ciento naturales, diseñados para causar distintas emociones”.

Al ver un vibrador rojo en forma de pene, me pregunté: “¿amor?” al tiempo que tomaba la caja que contenía el producto y mirando de reojo las velitas (como esas que encuentras en tu pastel de cumpleaños) con forma de pene.
Marta exclamó: “hay señoras que, pues están divorciadas, separadas o que su marido no les puede dar lo que ellas necesitan, y pues acuden a esto porque lo requieren” (refiriéndose, claro, a los vibradores).

Observé que también vende libros con tips de pareja, de masajes y de mejorar el sexo, además de lencería sexy para dama.

“Vienen las parejas a comprar, pero también hombres y mujeres solos, aunque son los menos, que vienen y buscan algo para su satisfacción personal”.
Lo que más se vende en Kamasutra son los aceites comestibles (me aplicaron una muestra de almendra con cereza en la muñeca derecha) para dar masajes. Lo que menos se vende son los preservativos (clásicos y fluorescentes es de lo que hay), y que se encuentran dentro de una canastita sostenida por un tierno reno navideño.

Saliendo de “la tienda de amor”, pensé en que con lo poco obtenido, no sería suficiente para el reportaje, y se me ocurrió “ver el sexo desde otra perspectiva, no sólo enfocado en el amor o en el alma”, como en Kamasutra, sino de otra manera: Kinky Exotic.



“PORQUE LOS JUGUETES NO SON SOLO PARA NIÑOS”.

Una sex shop muy conocida debido a su extensión y su característico color rosa de cada sucursal (en su exterior e interior), ya que cuenta con cuatro de ellas en la ciudad: Madero, Av. Convención Pte., Plaza Casa Blanca y Av. Convención Sur, en el Fracc. Las Américas.

A unos días de Kamasutra, me dirigí a Kinky Exotic de Madero a las diez cuarenta y cinco de la mañana para así conocer sobre lo que ofrece esta sex shop… y qué tan diferente resultaría de Kamasutra.
“Love Boutique”… ¿otra “tienda de amor”? Arrastré la puerta y entré.

Vaya sorpresa…

Cerrando la puerta tras de mí, lo que saltaba a la vista era, sin lugar a dudas, órganos sexuales masculinos.

Un sofá, una “esfinge” de pantera rosa y gran variedad de productos, en su mayoría, importados de Estados Unidos (también hay chinos y mexicanos; de Guadalajara, siendo exactos) y que jamás encontrarás en Kamasutra, como: juegos de mesa “sólo para adultos”, muchísimos vibradores de todas texturas, colores y precios.

Películas porno, disfraces; artículos fetichistas como látigos y máscaras de cuero, con cierres en el área de la boca. Lencería coqueta y chusca, como tangas masculinas con animalitos al frente…
Curiosidades como: adornos para fiesta (figuras de penes felices con gorritos de cumpleaños en cartón, velitas, agitadores, antifaces y más, todo con forma del órgano sexual masculino) utilizados comúnmente en despedidas de soltera.
Aretes, biberones y bebidas energetizantes “Feroz”… si, también con forma de pene.

Durante mi estancia en la tienda, dos chavas como de mi edad, entraron a realizar unas compras. Y entonces le pregunté a la chica dependienta: “¿Vienen parejas, solos, jóvenes… qué personas vienen más a comprar?”
La señorita que me atendió dijo que lo que más se vendía eran los aceites, lubricantes y condones, pero que casi todo se vende.
“Si gustas, ve con el director de la tienda, se encuentra en la tienda de Convención poniente. Él te puede dar más información”.
Y entonces, tomé un taxi y me dirigí al lugar.

Cerca de las doce con cinco minutos entré a la sucursal y vi prácticamente lo mismo.
Marco de la Fuente, el encargado de la sex-shop, me atendió amablemente, respondiendo a mis dudas para confrontar Kinky Exotic con Kamasutra.
“Lo que más se vende es la lencería. Lo menos: los juguetes”.
La muchacha que atendía la caja me informó de otro producto que casi no se vende: los libros.

En los aproximados quince minutos que estuve en la tienda, seis hombres entraron y salieron, mayores de veinticinco años, tal como me platicó Marco: la edad más común que va a comprar. Y así como en Kamasutra, en su mayoría de compradores son parejas.
Al querer saber si Kinky Exotic veía el amor o el puro placer en el acto sexual, de la Fuente respondió: “No exactamemente. Cada quien maneja su intimidad como quiere. No tenemos un lema en específico”.


EL SEXO MÁS ALLA DE LA MORBOSIDAD

El propósito de mi investigación fue, no tanto el comparar ambos negocios y sus productos, sino el qué tanto “el sexo vende” y quiénes lo adquieren.

“No hemos tenido problemas con vecinos, de hecho no molestamos a nadie. Es un negocio como cualquier otro, pero sí es difícil” me platicó Marco con una mirada lamentable.
Al decir “difícil” se refería a que, las ventas no son muchas, y los clientes tampoco lo son.

A pesar de la diferencia entre Kamasutra y Kinky Exotic, algo tienen en común: la clientela.
“Es como una terapia para las parejas”, expresó Marta Elena.
Entre los productos más vendidos, nadie dijo vibradores, los que usualmente se asocian con la satisfacción personal, aunque también pueden involucrarse con la pareja, pero en la mayoría de las ocasiones, sale sobrando.

No cabe duda que, como varios autores en libros y revistas lo expresan, “no hay nada más importante que la comunicación en pareja, y no sólo refiriéndose en el ámbito sexual”.

Algunos se ofenden, otros se chibean y unos cuántos lo ven como algo normal sin prejuicios.
En este siglo XXI, plenamente hablar de sexo (y todo lo relacionado con él) aún sigue ‘apenando’, y es un blanco fácil para juzgar (de mala manera comúnmente), ya que mi compañera Daisy bajó la voz para decirme “Kamasutra” en el salón de clases.

Más allá de verlo como algo vulgar, o que es sólo para gente ‘enferma’, ‘fetichista’ o ‘cachonda’, el sexo también es una forma de comunicación y de conocimiento, lo que conlleva a una buena relación de pareja.

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